La inteligencia artificial y los cambios en la formación y la práctica médica

La tecnología obligó a replantear los paradigmas bajo los cuales se deben formar los nuevos profesionales. Lo ha hecho a una velocidad sin precedentes: nunca una generación de médicos se diferenció tanto de la que la precedió.

¿Cuáles son los desafíos que se presentan dentro y fuera de los quirófanos?

Para graficar el postulado de la velocidad de los cambios, pienso en mi maestro, que me enseñó cirugía como a él se la enseñó su maestro. Hoy, no sólo no enseño así a mis alumnos, sino que ya no hago nada de lo que aprendí en mi etapa de formación. El desarrollo tecnológico aplicado al ámbito de la salud nos ha permitido obtener diagnósticos más certeros y precoces; generar nuevas técnicas; operar con mayores niveles de exactitud y fundamentalmente brindar mayor seguridad al paciente.

De la mano de la Inteligencia Artificial, la robótica, el “Data-Driven” (la gestión de decisiones basada en datos del paciente) y el uso de imágenes para diagnóstico y operaciones (calidad de imagen, fusión de imágenes y guías de localización), la práctica médica está ofreciendo respuestas superadoras. Está comprobado que los nuevos sistemas de navegación quirúrgica, gracias a la evolución de los dispositivos electrónicos y la aparición de nuevos sensores y accesorios inteligentes, están arrojando resultados exponencialmente más exactos que las técnicas tradicionales.

Si en el campo de la medicina nos encontramos con sistemas que “actúan”, “asisten”, “analizan” o “piensan” como humanos gracias al desarrollo de la Inteligencia Artificial, ¿cuáles son los desafíos que se presentan dentro y fuera de los quirófanos?

Dentro de los quirófanos, debemos saber comunicar y comprender las nuevas dinámicas sociales .

Además de la actualización del conocimiento médico-quirúrgico, del criterio médico y de la idoneidad que debe reunir todo profesional de la salud, hoy se vuelve imperioso contar con una herramienta imprescindible: la inteligencia emocional, tan valiosa y en muchos casos revolucionaria como lo es la inteligencia artificial.

Dentro de los quirófanos, con nuestros colegas y practicantes, hoy más que nunca debemos saber comunicar, manejar códigos intergeneracionales, comprender las nuevas dinámicas sociales, saber despertar entusiasmo y motivación en los jóvenes profesionales y extraer, en definitiva, lo mejor de cada uno, de acuerdo con su edad, su perfil y su bagaje.

“El desarrollo tecnológico aplicado al ámbito de la salud nos ha permitido obtener diagnósticos más certeros y precoces; generar nuevas técnicas; operar con mayores niveles de exactitud y fundamentalmente brindar mayor seguridad al paciente.

Mientras más multifacéticos sean los profesionales, mayor será la capacidad del equipo para alcanzar el éxito y lograr mejores resultados técnicos. Por eso, es tan importante inculcar y saber trabajar en equipo, encarnar nuevas formas de liderazgo, perderle el miedo a la nuevo, decirle adiós a la rigidez. Fuera de los quirófanos, necesitamos de la inteligencia emocional para tareas que requieren de nosotros un gran dominio de saberes no técnicos, o –en otras palabras­– de las llamadas “competencias blandas”.

El desarrollo tecnológico nos ha permitido obtener diagnósticos más certeros

Necesitamos inteligencia emocional para relacionarnos de manera asertiva con los pacientes y sus familiares, para saber explicar y compartir información sobre patologías y tratamientos, en un ámbito de conversación empática y comprensiva. Necesitamos inteligencia emocional para expresarnos de una manera clara, evitando generar confusiones o reduciendo las zonas grises y de ruido que la comunicación a veces conlleva.

Necesitamos inteligencia emocional para orientar, contener, contextualizar y tranquilizar. Para ponernos en el lugar del otro, sin olvidar que cada paciente es único, y como tal, nuestra forma de vincularnos debe adecuarse a cada necesidad.

Además de por nuestro expertise y trayectoria, los médicos somos también hoy valorados por nuestra capacidad de comunicar, de empatizar. Y estas habilidades se aprenden y también se deben enseñar. El presente, siempre cambiante, y el futuro, siempre desafiante, nos convocan a no aferrarnos a lo aprendido, a dejar viejos hábitos, y adoptar un nuevo paradigma de formación y práctica.

En estos tiempos que corren, necesitamos que la inteligencia artificial y la emocional se combinen armónicamente, para poder enfocarnos, de la manera más complementaria y superadora posible, en el paciente y en la resolución de su enfermedad.

El Dr. Mariano Giménez (MN 71131) es profesor titular de Cirugía de la UBA y director de la Cátedra de Cirugía General e Invasiva Mínima de la Facultad de Medicina.

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